Se denomina maltrato
infantil o abuso infantil a cualquier acción (física, sexual o
emocional) u omisión no accidental en el trato hacia un menor, por parte de sus
padres o apoderados , que le ocasiona daño físico o psicológico y que amenaza
su desarrollo tanto físico como psicológico.
Se distinguen cinco tipos
básicos de maltrato infantil:
el abuso físico
el abuso sexual
el abandono físico
el abandono emocional
Consecuencias del maltrato
Este puede tener
consecuencias a largo plazo ya que genera estrés y se asocia a trastornos del
desarrollo cerebral temprano. Los casos extremos de estrés pueden alterar el
desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. En consecuencia, los adultos
que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas
conductuales, físicos y mentales, como depresión, obesidad, comportamientos
sexuales de alto riesgo, embarazos no deseados, se vuelven adictos a sustancias
como alcohol, tabaco o drogas.
El maltrato puede contribuir
a las enfermedades del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de
transmisión sexual.
Más allá de sus
consecuencias sanitarias y sociales, el maltrato infantil tiene un impacto
económico que abarca los costos de la hospitalización, de los tratamientos por
motivos de salud mental, de los servicios sociales para la infancia y los
costos sanitarios a largo plazo.
Prevención
Principalmente se requiere
de un planteamiento bien constituido que vaya dirigido a los padres para que
ellos reciban el conocimiento, apoyo e información adecuada y correcta para la
educación de sus hijos, así como las escuelas para padres en las cuales se les
alienta a adoptar buenas estrategias en las relaciones padres-hijos.
Dar programas dentro de las
instituciones hospitalarias y educativas para informar a los niños sobre los
abusos sexuales en la infancia. Haciendo énfasis en la propiedad de su cuerpo,
las diferencias entre los contactos normales y los tocamientos impúdicos, cómo
reconocer las situaciones de abuso, cómo decir "no" y sobre todo cómo
revelar los abusos a un adulto en el que confíen. Difusión de información sobre
la eficacia de las intervenciones y expansión de la aplicación de las
intervenciones de eficacia demostrada.
Tratamiento
El niño podría necesitar
tratamiento médico y asesoramiento. Existen grupos de asesoramiento y apoyo que
están disponibles para los niños y para los padres que quieren recibir ayuda.
Hay departamentos o agencias estatales y gubernamentales que son responsables
de la protección de los niños menores de 18 años. Las agencias de protección
infantil usualmente toman una decisión de si el niño debe ir a un hogar de
cuidado temporal o puede regresar a casa. Las agencias de protección infantil
generalmente hacen un esfuerzo por reunir a las familias cuando es posible. El
sistema varía de un estado a otro, pero usualmente incluye un tribunal de
familia o un tribunal que maneja casos de abuso infantil.
El maltrato o abuso físico
Se define como «cualquier
acción no accidental por parte de los padres o cuidadores que provoque daño
físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo».
Los indicadores típicos del
abuso físico en un menor son las magulladuras o moretones en diferentes fases
de cicatrización y de forma extendida en diferentes partes del cuerpo; las
quemaduras con formas definidas; las fracturas de nariz o mandíbula, o en
espiral de los huesos largos; las torceduras o dislocaciones; las heridas o
raspaduras en la cara y la parte posterior de las extremidades y torso; señales
de mordeduras humanas; cortes o pinchazos; lesiones internas (en el cráneo o
cerebro, síntomas de asfixia...).
El abuso de menores
consisten en varios elementos y se enfatizan en dos ideas principales las
cuales son: la asimetría de edad y el abuso de poder. La asimetría en edad se
refiere en la diferencia de edad que hay entre el agresor y la víctima,
mientras que el abuso de poder es un factor necesario para el abuso infantil;
ya que el mismo implica miedo y obtiene un rol dominante en el ámbito social.
El abuso al poder se obtiene por medio de las experiencias y la madurez del
agresor. Por esta razón la asimetría de edad se convierte en un factor en el
maltrato infantil; ya que por medio de la edad se pueden descifrar los niveles
de experiencia, madurez y sobre todo de malicia del agresor.
El abandono o negligencia
física y cognitiva y maltrato institucional
La negligencia se identifica
como la falta de proveer las necesidades básicas de un niño por parte de sus
padres o personas encargadas.
Se define como aquella
situación donde las necesidades físicas (alimentación, vestido,
higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas,
educación y/o cuidados médicos) y cognitivas básicas del menor no son
atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive
con el niño.
La negligencia puede ser:
Física (ej., falta de
proporcionar comida o resguardo necesario, o ausencia de supervisión adecuada);
Médica (ej., falta de
proporcionar tratamiento médico o para la salud mental);
Educativa (ej., falta de
atención a las necesidades emocionales de un niño, falta de proporcionar
cuidado psicológico o permitiendo que el niño use alcohol o drogas).
Estas situaciones no siempre
quieren decir que un niño es descuidado. Algunas veces los valores culturales,
los estándares de cuidado en la comunidad, y la pobreza pueden ser factores que
contribuyen, indicando que la familia necesita información o asistencia. Cuando
una familia falla en el uso de información y recursos, y la salud o seguridad
del niño está en riesgo, desde entonces la intervención de la institución de
protección y bienestar del niño podría ser requerida.
El maltrato de menores en el
seno de las familias es una de las causas contribuyentes a la problemática
social que hoy en día se vive, cuyo producto último es el aumento en la
incidencia criminal por parte de la juventud. El maltrato destruye el núcleo
familiar, al romper los lazos de confianza y amor que son fundamento mismo de
ella. El uso de la violencia por parte de sus padres y/o cuidadores la pone en
tela de juicio la realidad de amor de los padres hacia los hijos.
El maltrato institucional
Se entiende por maltrato
institucional a cualquier legislación, procedimiento, actuación u omisión
procedente de los poderes públicos o bien derivada de la actuación individual
de los profesionales que comporte abuso, negligencia, detrimento de la salud,
la seguridad, el estado emocional, el bienestar físico, la correcta maduración
o que viole los derechos básicos del niño y/o la infancia. (Martínez Roig,
1989) Al hablar del maltrato institucional, nos referimos a las inadecuadas o
insuficientes prácticas llevadas a cabo por los siguientes sectores: ámbito
sanitario, justicia, educación, servicios sociales, asociaciones para la
prevención del maltrato infantil y ONG. Incluye tanto las formas más conocidas
de malos tratos llevadas a cabo extra-familiarmente -físico, negligencia,
emocional, sexual- como de los programas -educación, salud, nutrición- y de los
sistemas políticos, públicos y/o sociales inadecuados.
El abuso infantil se puede
detectar de diversas formas especialmente cuando los encargados legales del
menor dejan de tomar responsabilidades sobre el mismo. Según este artículo, ha
habido casos severos donde menores de 10 años tienden a cocinar ellos mismos
porque los padres no han podido traer comida a la casa e incluso han ocurrido
situaciones donde el menor permanecen más de 24 horas sin comer. Según esta
revista, existen varios tipos de maltrato infantiles tales como, el abuso
sexual (donde hay un contacto directo entre el agresor y la víctima), maltrato
físico (donde ocurren lesiones y agresiones físicas en contra la víctima, no
necesariamente hay abuso sexual), negligencia infantil (donde los padres o
encargados legales descartan responsabilidades sobre el niño y al mismo lo
abandonan) y el maltrato emocional (donde el agresor cosecha el miedo y la
angustia sobre la víctima).
Un ejemplo de discriminación
contra personas con discapacidad fue Cighid, un centro
asemejado a un campo de concentración donde niños con discapacidad considerados
como "irrecuperables" (en rumano: irecuperabili) murieron por el
abandono al que eran sometidos.

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